Hino Da Jornada Mundial

Firmes en la fe
Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011
El himno de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 es un canto a Cristo. No puede
ser de otra manera: desde los orígenes del cris anismo, la Iglesia ha cantado a Cristo como al Hijo
de Dios encarnado, nacido de María la Virgen. Los jóvenes que par cipan en las Jornadas Mundiales
de la Juventud siguen a Cristo, le aman y le cantan fes vamente. Benedicto XVI lo ha dicho
claramente: «Él está presente, Él entra en medio de nosotros. Se ha abierto el cielo y esto hace
luminosa la erra».
Podemos cantar a Cristo porque los primeros tes gos de la fe lo vieron con sus propios ojos,
contemplaron su humanidad y gozaron de sus palabras, sus gestos, su amor hasta la muerte. Par -
ciparon de su alegría, de su perdón y, fi nalmente, vieron cómo entregaba su cuerpo y sangre para
darnos su misma Vida, que salta hasta la eternidad. Y el primer día de la semana, el primer domingo,
vieron la luz de la resurrección iluminar su rostro y sus llagas mientras la muerte era derrotada.
El himno quiere ayudarnos a confesar nuestra fe en Cristo, que se ha hecho hermano y amigo
de los hombres para llegar a ser Señor de todos con el triunfo sobre la muerte. Siguiendo el lema
propuesto por el Papa Benedicto XVI para la Jornada de Madrid 2011, invitamos a los jóvenes a
«caminar en Cristo», como dice san Pablo, echando en él nuestras raíces y edifi cando nuestra vida
sobre la suya. Para lograr esto, contemplamos su humanidad perfecta, modelo de la nuestra, y
cantamos la belleza de su rostro, el perdón de sus labios, la luz de su mirada, la sonrisa de su gracia.
Nos conmueve que soplara sobre los apóstoles su Espíritu, que se dejara tocar las llagas por Tomás
y que con sus manos sanase a leprosos, ciegos, sordos y tullidos. Y, cantando, afi rmamos que «también
para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en
las señales de su Pasión, las señales de su amor» (Benedicto XVI).
Sabemos que los jóvenes deseáis cantar y celebrar la vida. Y eso es justamente lo que os proponemos
en el himno: cantar y celebrar a Cristo, Vida del mundo. Os invitamos a celebrar la fe que
nos ha salvado y nos concede ser parte del mismo Cristo, miembros de su Cuerpo, que peregrina
por el mundo como una inmensa procesión de redimidos. Cantemos a Cristo, sí, mientras caminamos,
como hizo María. ¡Canta y camina!
César Franco
Obispo auxiliar de Madrid